Hola a todos y todas soy Paola, tengo 29 años de edad, estatura alta, una mujer normal nada de medidas de reina, aunque soy muy activa tengo buenos pechos y mi glúteos son redondo como una manzana, en cuestiones sexuales, me gustaba mucho hacer el amor con mi esposo tenemos ya 5 años juntos él tiene la misma edad que yo y vivimos en la misma residencia.
Cuentos Eroticos
Con mi amante en la cabaña
Él era dueño de sí mismo, ella solo una chica insegura de 20 años. Pero sus manos parecían haber sido hechas como piezas exactas para encajar una con otra, con los dedos entrelazados para no separarse jamás.
Era una tarde fría, con viento y mucha lluvia. Una tarde ideal para hacer el amor, por eso nos encontrábamos mi amante y yo en una bonita cabaña.
La amiga de mi madre
Hoy les quiero contar lo que pasó con la amiga de mi mamá
Cristina es una mujer madura de 42 años, casada y con tres hijos. De nacionalidad colombiana, ojos verdes y rostro angelical con 1.68 m de estatura. Visito el país porque la empresa donde trabaja iba a realizar un evento aquí en Lima. Así que mi madre organizó una pequeña reunión para recibirla dado que no se veían años a la que ella asistió sola. Recuerdo cuando toco el timbre de casa y me madre me pidió que abriera la puerta.
Mi suegro, su secretaria, Hortensia y un cliente
El sistema se volvió a conectar nuevamente y mi suegro apareció en su casa, con él esteba Teresa su secretaria, Teresa es una mujer delgada, entrada en la cuarentena, con un par de buenas tetas, lleva muchos años con mi suegro y es considerada por este de plena confianza, físicamente es delgada, quizás demasiado y con dos buenas tetas, es aficionada a teñirse en pelo de diferentes colores, llevaba un vestido blanco, en ese momento era rubia, le dijo a mi suegro:
Mi esposa prostituta
Las cosas no habían salido bien últimamente, había renunciado a mi trabajo de bar tender de había laborado diez años para iniciar un negocio propio. Me asocie con un amigo y siento que los dos pusimos todo el empeño para lograr levantar nuestro propio bar y lo estábamos logrando, pero tuve un accidente en la moto y eso vino arruinarlo todo.
Follada sin preservativo
Admito, estaba muy cachonda. Necesitaba sentir en mi interior el ajetreo de una polla bien dura, dispuesta a perforarme. Pero no alcanzaba con lo que venía haciendo con mi novio, todo muy tradicional, muy clásico y mecánico. Estaba en busca de una fantasía erótica muy particular. Quería que fuese un extraño, y que en algún sentido que me haga suya, me sometiese, me vejase.
Una noche caliente
Llevaba semanas fantaseando con visitar por primera vez un club swinger junto al hombre con quien estaba saliendo. La sola idea hacía que mi imaginación volara durante el día. Cada conversación sobre aquella noche aumentaba la expectativa, y cada juego de seducción entre nosotros alimentaba un deseo que parecía no tener fin, en el transcurso del día le chupaba su verga (algo que me encanta hacer) para mantener el deseo y la expectativa al límite.