Hola amigos, me complace relatarles una excitante y sorpresiva vivencia que sucedió ya hace algunos años en un reencuentro con mi cuñada consentida. Esto sucedió en un viaje que hice a la Ciudad de México por motivos laborales.
Hola amigos, me complace relatarles una excitante y sorpresiva vivencia que sucedió ya hace algunos años en un reencuentro con mi cuñada consentida. Esto sucedió en un viaje que hice a la Ciudad de México por motivos laborales.
Tengo 36 años y llevo cinco casada con un hombre que me hace feliz. Trabaja en una empresa importante a nivel nacional, donde es considerado profesionalmente y gana lo suficiente para que llevemos una vida desahogada.
Don Miguel es el director general de la empresa, de unos 55 años, atractivo, educado, culto y con gran fortuna. Casado con una señora de edad similar, de buena familia. Su relación sentimental es de conveniencia, para mantener las apariencias ante la sociedad.
Después de ese día en que Marcela me contara las tendencias de amiguita su Teté, ya no la busqué como en 4 días, y solo visitaba a Beto y a Rosy, a doña Susy de vez en cuando, a estas alturas ya me cogía a doña Susy por todas partes, a Beto y Rosy los fornicaba juntos o por separado, pero tenía ganas de ver a Marcela, pues quería saber que habían pensado ella y su amiga, se llegó el día como anillo al dedo, un sábado por la tarde se presentaron Marce y Teté, y me preguntaron que si tenía tiempo de atenderlas…
Aquella tarde, Viky, como cariñosamente llamábamos a Victoria, estaba realmente triste. Su novio, había aprobado las oposiciones que llevaba años preparando. Lo que fue felicidad en un primer momento, se convirtió en pena, cuando el destino que le había tocado en suerte, era Andalucía. Ella no podía dejar su trabajo, también de funcionaria, ni tan siquiera pedir el traslado, de momento, cerca de él. Más de mil kilómetros separaban las comunidades gallega y andaluza, y también los corazones de la pareja.
Un grupo de amigos, que trabajamos cerca, con frecuencia nos juntamos al mediodía a comer algo en un restaurant común pero cálido, en instalaciones y gente que lo atiende. Uno de esos días, Luis, sentado a mi lado, señala una mesa del fondo donde está un hombre solo.
Soy un hombre soltero de 33 años, actualmente vivo en Canadá, mido 1.80 y soy un poco gordito.
Siempre me he considerado heterosexual, no es que tenga a todas las mujeres pero la verdad nunca me ha faltado sexo, pero hasta hace unos años aburrido empecé a ver videos de trans y buscaba escorts trans pero hasta ahí… hasta hace como un año me di cuenta que me fijaba más en el pito que en cualquier otra cosa del video y me decidí a bajar una aplicación.
El living de la casa de Macarena y Edgardo olía a asado frío y a vino tinto barato. Eran casi las cinco de la tarde de un sábado de otoño en el conurbano, y la reunión que Macarena había olvidado por completo estaba en pleno desarrollo. Había llegado primero Laura, su amiga de toda la vida, con el marido, el Flaco, que ya venía con tres birras de más. Después aparecieron el Chino y Vero, y más tarde Mariana con su novio nuevo, un tipo callado que nadie conocía bien. Todos estaban instalados en el sillón grande y en las sillas del comedor, charlando, riendo, pasando el picoteo que Edgardo había comprado a las apuradas.