Esta historia sucedió antes de casarme con mi mujer, cuando teníamos apenas un año de novios. En aquel entonces yo la descubrí poniéndome el cuerno, pero decidí no decir nada, ahora estoy convencido que fue lo que despertó en mí el morbo por ser cornudo. Años después, cuando mi esposa ya me hizo cornudo abiertamente, me atreví a contarle que supe que me puso el cuerno hace años, y ella me contó su lado de la historia.
Sexo con mi vecina
Aquella tarde, a las puertas del verano, estaba un poco nervioso. Tenía una cita o algo parecido con mi vecina Laura.
Usted, querido lector, tiene que saber que mi nerviosismo no era gratuito, si no fruto de mi inexperiencia. A mis cuarenta años había estado con una mujer, con tres si contamos un par de intentos infructuosos que no habían llegado ni a un beso. El problema es que en la relación “seria” (por distinguirla de las otras), la
Mi primera infidelidad
Esto ocurrió en mi primer trabajo, aún no había terminado mis estudios de contabilidad, ya tenía novio desde hacía casi 2 años y encontré este puesto de asistente contable en una pequeña empresa que vendía insumos para industrias; éramos el jefe (dueño de la empresa), la secretaria, yo la asistente contable, 30 vendedores y 3 operarios. Como verán eran más de 30 hombres y solo 2 mujeres, nos trataban como reinas pero también éramos sus objetos del deseo jeje.
Nuestra primera experiencia cornuda
En nuestros años de noviazgo cuando aún éramos unos universitarios nos encantaba buscar nuevas formas de disfrutar nuestra sexualidad, en unas de las tantas veces que veíamos porno en el motel nos fuimos encontrando pornografía de esposas compartidas y cuckold, lo que nos dio mucho morbo y decidimos probar la idea de poner los cuernos.
Caliente como cura en guardería
No saben lo que me paso hoy en el colectivo.
Fui hacer unos trámites y cuando volvía, tipo una de la tarde, el colectivo para en una plaza y suben unas pendejas que salían de la escuela y venían hablando bien fuerte y cagándose de la risa.
Yo estaba sentado en los asientos de a dos, el que da al pasillo y el asiento de adelante Mio estaba desocupado eran tres chicas y una se sentó ahí y al lado el novio quedo parado y las otras dos chicas quedaron al lado mío.
Mi novia se animó a hacer un trío
Un día con Bere jugando a preguntas y respuestas de “¿Qué has hecho o no con parejas anteriores?” salió el tema de un trío, sin especificar el sexo del tercero.
A ella le dio celos el que yo lo haya hecho antes y ella no. Lo importante es que la idea ya estaba en su cabeza. Nuestro sexo cada vez era mejor, probábamos nuevas perversiones y lugares.
Trío con esa dama y su pareja
La distancia impide el contacto físico, piel con piel, una limitación que no nos impide sentir y desear. Lo que está claro es que el sexo es cosa de dos; volver a estar juntos es un anhelo que teníamos ella y yo, pero se antojaba difícil que se pudiera dar viviendo en ciudades diferentes y con respectivas parejas.