Sexo anal

Me llamo Laura, tengo 45 años y llevo diez años con Wilson: cinco de novios y cinco de casados. Nuestra relación siempre ha sido estable, cariñosa y, en la cama, bastante convencional. El sexo es bueno, frecuente, pero nunca ha explorado territorios más oscuros o intensos. Yo, sin embargo, guardo desde hace años una fantasía que no he podido sacarme de la cabeza: el sexo anal.

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Mi hermano y mi novio nos follan a mi prima y a mí por turnos

La llegada de Lupe, mi prima de Veracruz, fue como un viento ardiente que avivó las brasas del deseo que nos consumían a mi hermano Álex y a mí. Su cuerpo, pleno y vibrante, entró en la casa como un regalo que el destino nos ofrecía. Entre los dos la sedujimos con la lentitud calculada de quienes ya conocen el abismo del placer compartido, y nos entregamos a un trío salvaje y perfecto que, lejos de saciarnos, abrió en nosotros un hambre más profunda, más oscura.

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Mi primera vez siendo infiel con mi entrenador

Después de varios años de mucho encierro por trabajar desde casa, decidí empezar a entrenar.

Con los meses y de charla en charla, recibía indirectas del entrenador y que en principio me sentía muy “señora” para entrar en este tipo de juegos porque los veía como parte de su protocolo anti aburrimiento con la mayoría… La verdad no es que yo tuviera algo especial. Yo soy bajita, de treinta y pocos, de piel blanca, cabello oscuro, caderas anchas y buena carnita en el trasero, robusta y pues con el entrenamiento se iban acomodando las carnes jaja.

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Sexo con la proveedora madurita

Hola que tal, les dejo este otro relato.

En la ciudad de Monterrey, allá iniciando el año 2019 decidí cambiarme de trabajo, donde estaba ya se me hacía aburrido así que busqué algo diferente.

Fue donde conocí a Marcela, una proveedora de este nuevo trabajo.

Debo aclarar que en esos momentos yo me encontraba soltero.

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Mi primera vez por el culo

No dejaba pasar noche sin recordar lo que había pasado entre uno de los mejores amigos de mi esposo y yo. Me asombraba al pensar lo diferente que era él a mi esposo no solo físicamente y sin embargo sentía que me atraía profundamente con su magnetismo sexual y a la vez mental pues éramos afines intelectualmente. Estaba en todas estas divagaciones acostada en mi cama mientras al lado dormía mi esposo, él se volteó en la cama en ese momento y yo sentí un estremecimiento al volver a la realidad.

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Una esposa muy puta

Mi nombre es Karen, mujer casada de 39 años, blanquita, alta y de cuerpo ejercitado, mis pechos crecieron desde que tuve a mis hijas, por lo que hacen un muy buen juego con mis pompis.

Vivo en una pequeña zona residencial de mi ciudad y pasó la mayor parte del día sola, o con mis hijas ya que mi marido se la pasa trabajando.

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