Recuerdas: habíamos hablado mucho de nuestra relación de pareja. Admitimos que llevábamos tiempo en una vida sexual apagada e insatisfactoria para ambos y te pregunté si necesitabas algo más. Tú me confesaste que usabas algunas fantasías para disfrutar masturbándote. Te pedí que me hicieras partícipe. Aunque te habías negado, una tarde, después de ver una película pornográfica y haber hecho el amor, aceptaste.
El tío de mi esposo me coje en mi noche de bodas
Mi nombre es Laura tengo 45 años chaparrita de buen cuerpo culo bonitos pechos …a continuación les cuento de la primera vez que le fui infiel a mi esposo ,…esto paso cuando ambos teníamos 20 años recién casados ..,. Ese día de la boda todo transcurrió normal la boda en la iglesia , la comida , el baile , solo que mi esposo se pasó de copas y pues como se imaginarán ya no estaba en condiciones para tener sexo en nuestra
Cuando Ale dejó de ser solo mía
Me llamo Mike. Tengo 30 años, mido 1.83 m, cuerpo normal ni gordo ni flaco, miembro de 19 cm, llevo 10 años con mi novia, Ale, ella mide 1.68 m, tiene la piel blanca y suave, me siento afortunado por su tipo de cuerpo, unas nalgas enormes cintura pequeña y unas tetas que revientan cualquier sostén, su tipo de cuerpo es privilegiado de esos que cuando suben de peso solo le crecen las nalgas y los senos, ella es de complexión delgada su cabello es castaño un cuerpo que parecía diseñado para llamar la atención sin que ella siquiera lo intentara.
El jefe manda, mi novia feliz
Les contaré lo que nos pasó a mi esposa Priscilla y a mí, soy Fernando, en el tiempo de la historia yo tenía 21 años y mi esposa 20, ambos mexicanos, norteños.
Priscilla con su cuerpo delgado, de 1.50 metros era una chica que llamaba la atención, delgada, pero con su culito y tetitas delicadas, su cabello negro y largo hasta la espalda me volvía loco; yo delgado de 1.74 metros y con cuerpo de hacer ejercicio, éramos una pareja feliz, en ese tiempo aún novios.
Amigas y cuñadas. Pasarte la lengua por la cola
Risas y carcajadas salían de mi cuarto cuando llegué a casa. En casa estaba mi hermana con mi mujer, siempre se llevaron muy bien.
–¡Llegué chicas!
–¡Estamos arriba en el cuarto!
Nomás entrar en la habitación me di cuenta que hacía mucho que estaban juntas y que iba a durar mucho más ese encuentro. La cama de dos plazas y media estaba llena de ropa de las dos. Ellas solamente de corpiño y tanga.
Ciega y sorda traición
Mi nombre es Lucas. Hace ocho años, en una clase de Derecho Constitucional, conocí a Diego. Él traía café para dos, y yo compartí mis apuntes. Así empezó una amistad que se extendió hasta nuestros matrimonios. Valeria, mi esposa, y Daniela, la de él, se hicieron inseparables desde la primera cena en aquel restaurante italiano de la calle Corrientes. Las cuatro personas que éramos construimos un espacio raro, cómodo, sin celos ni territorios marcados. O eso creía yo.
Mi esposa desatada
Mi mujer siempre llamo la atención de otros hombres debido a sus atributos y su belleza. Tiene el pelo moreno liso y una cara risueña. Su piel es morena en todo su cuerpo (hace nudismo) y a sus 40 años se mantiene muy bien. Sus pechos son firmes y redonditos (mi foto de perfil) con una aureola tono marrón y sus pezones rosados. Lo que más llama la atención es su culo. Redondito, con nalgas carnosas, con curvatura hacia atrás y se contonea muy sensual cuando ella camina.