Les aseguro que para los ginecólogos no hay nada más normal que una mujer con las piernas abiertas mostrando su vagina, resignándose a que las miremos las toquemos las penetremos con cualquier tipo de instrumento. He aprovechado en algunas ocasiones mi condición de médico para toquetear más de la cuenta cuando el caso lo ameritaba o percibía que, al menor roce, se excitaban y nada podían hacer para ocular la calentura.
Mi suegro, su secretaria, Hortensia y un cliente
El sistema se volvió a conectar nuevamente y mi suegro apareció en su casa, con él esteba Teresa su secretaria, Teresa es una mujer delgada, entrada en la cuarentena, con un par de buenas tetas, lleva muchos años con mi suegro y es considerada por este de plena confianza, físicamente es delgada, quizás demasiado y con dos buenas tetas, es aficionada a teñirse en pelo de diferentes colores, llevaba un vestido blanco, en ese momento era rubia, le dijo a mi suegro:
Mi esposa prostituta
Las cosas no habían salido bien últimamente, había renunciado a mi trabajo de bar tender de había laborado diez años para iniciar un negocio propio. Me asocie con un amigo y siento que los dos pusimos todo el empeño para lograr levantar nuestro propio bar y lo estábamos logrando, pero tuve un accidente en la moto y eso vino arruinarlo todo.
Follada sin preservativo
Admito, estaba muy cachonda. Necesitaba sentir en mi interior el ajetreo de una polla bien dura, dispuesta a perforarme. Pero no alcanzaba con lo que venía haciendo con mi novio, todo muy tradicional, muy clásico y mecánico. Estaba en busca de una fantasía erótica muy particular. Quería que fuese un extraño, y que en algún sentido que me haga suya, me sometiese, me vejase.
Delicioso trío con mi vecinovia y su mejor amiga
La chica que volvió a despertar el deseo de un trío en Berenice fue Jacky, una de sus mejores amigas, se conocen desde hace años y se cuentan todo, aparentemente.
Jacky es una morena divina, imponente, con un culo que hace imposible que alguien no volteé a verla.
Un deseo oculto por mi hermana
Mi hermana y yo casi siempre nos hemos llevado bien. En lo posible nos ayudamos mutuamente. Mi hermana, Sophie, de 23 años, es blanca, ojos oscuros, cabello liso negro, tatuajes por todo el cuerpo, 1,60 en este momento un poco gruesa ya que ha dejado de hacer ejercicio y el trabajo no le deja tiempo, pero igual muy linda ella, carismática, risueña. Yo, ojos claros avellana, blanco, 1,60, un poco atlético ya que práctico micro futbol. Sophie vive sola en un apartamento un poco lejos del trabajo.
Un madurito se aprovecha de mí y me destroza el culo sin piedad
Desde que acepté que me he transformado en una adicta al sexo, se está convirtiendo en un verdadero dolor de cabeza. No me supone un dilema moral, tampoco sexual porque me encanta follar cuanto más mejor. El problema tiene que ver con las oportunidades. Ya no me satisface plenamente hacerlo por la mañana con mi hermano, y repetir con él y mi novio por la noche. Últimamente me sabe a poco porque no consigo que aguanten más de una hora entre los dos, o media con uno o con otro.