Tras mucha insistencia por mi parte, un día mi mujer aceptó que practicásemos sexo anal pero con condiciones.
Esa noche, yo estaba deseando que llegase el momento, mientras hacíamos el amor, ella sentada sobre mi polla con toda ella dentro de su vagina me dijo: «Amor, vas a cumplir tu sueño pero prométeme que después podré pedirte a cambio lo que yo quiera.», Ante esa propuesta y excitadísimo como estaba no dudé en decir que sí.