Satisfacer los deseos de mi novia

Siempre he sido un hombre seguro de mí mismo, no solo por mi estatura o mi físico, sino por mi forma de ver el mundo. Ana, mi novia, era mi opuesto: morena, intensa, con curvas impactantes y una curiosidad que nunca intentaba ocultar. Desde el principio de nuestra relación, habló abiertamente de su atracción por las mujeres, y un nombre surgía con frecuencia: Juliana.

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Mi historia con una milf

Pocas cosas me rompían más las bolas que ir a las reuniones sociales del colegio de Alana e intercambiar opiniones con los padres de sus compañeras. Todos eran de esa clase media engrupida de zona norte que, por tener un relativo éxito comercial o de negocios, creen que son la raza superior. Supuestos progres que rápidamente llaman a la cana si ven por el barrio a un vagabundo sin hogar que “afea” su entorno o son capaces de apoyar a un presidente si les consigue que su economía mejore un poco, olvidándose que sea misógino, corrupto o poco democrático. Mi señora lo sabía y aceptaba que yo dé la cara, salude un poco y me escape ni bien podía a pasear.

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Ayudando a mi mejor amiga

Soy Carola, una chica de 20 años, universitaria y que no resalta en la multitud. Digamos que mi cuerpo es normalito, soy delgada, mis tetas no son ni grandes ni pequeñas, tengo un culo manoseable pero tampoco algo que destaque mucho y mi forma es un poco curvilínea. Soy la típica rubia inocente que es hija de padres estrictos y que su única rutina es estudiar para sacar adelante una carrera y tener un trabajo más que decente.

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El gasero y sus amigos

¡Hola! Como les he comentado en mis otras anécdotas, yo me doy el lujo de elegir con quien si y con quien no. He comido por así decirlo de todo, es por eso que en esta ocasión les hablaré de Joaquín, el señor del gas.

Joaquín lleva años surtiendo el gas, él es una persona honesta, el gas siempre dura más con él que si se lo compraríamos a otra persona, y esto ya fue comprobado mucho antes de comérmelo.

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Sexting con corridas

Lo prometido es deuda.

Nos conocimos enredando por la nube, tras unos primeros saludos donde despejamos que ninguno de los dos éramos una máquina ni había segundas intenciones, que éramos un hombre y una mujer con ganas de conocerse, conversamos casi todos los días durante medio año, me pareció que era y es una mujer

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Me cogí al novio de mi prima

Creo que todos o todas, al menos la gran mayoría tenemos la clásica prima envidiosa, o de malas vibras, en otros modismos mala leche.

En mi caso si existe, quizás este tipo de comportamiento es medio comprensible cuando estamos en la niñez o adolescencia, pero cuando ya estás a mitad de los treinta y estar de mala onda con una chica de apenas esperando sus diecinueve, bueno eso deja mucho que desear de tu personalidad, autoestima o madurez.

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