Mi nombre es Lucas. Hace ocho años, en una clase de Derecho Constitucional, conocí a Diego. Él traía café para dos, y yo compartí mis apuntes. Así empezó una amistad que se extendió hasta nuestros matrimonios. Valeria, mi esposa, y Daniela, la de él, se hicieron inseparables desde la primera cena en aquel restaurante italiano de la calle Corrientes. Las cuatro personas que éramos construimos un espacio raro, cómodo, sin celos ni territorios marcados. O eso creía yo.
Mi esposa desatada
Mi mujer siempre llamo la atención de otros hombres debido a sus atributos y su belleza. Tiene el pelo moreno liso y una cara risueña. Su piel es morena en todo su cuerpo (hace nudismo) y a sus 40 años se mantiene muy bien. Sus pechos son firmes y redonditos (mi foto de perfil) con una aureola tono marrón y sus pezones rosados. Lo que más llama la atención es su culo. Redondito, con nalgas carnosas, con curvatura hacia atrás y se contonea muy sensual cuando ella camina.
Trío con dos chicas en la calle
En plena calle dos chicas se reían. Yo estaba trabajando y en un descanso pasé por allí y las vi. Se rieron al verme, avergonzadas. Me acerqué a ellas. Les dije: “hola”. Me dijeron: “te hemos visto y estábamos pensando que estás muy bueno”. Una de ellas, colorada y riéndose casi a carcajadas, bajaba la cabeza.
Mi novia me hace cornudo con su ex
Hace casi un año mi novia estaba estudiando veterinaria en una universidad de una ciudad que estaba aproximadamente a 6 o 8 horas de donde vivimos actualmente, debido a ello comenzó a arrendar un departamento en aquella ciudad.
Me follé a una de 18 años
En el lugar donde trabajo contratamos chicas lindas de entre 18 y 25 años para que hagan publicidad de nuestro negocio en la calle. La mayoría de estas son jóvenes que nunca trabajaron y que andan buscando un empleo para poder ganar algo de dinero por primera vez. Esta historia es sobre una de esas chicas a la cual le pagué un dinero extra por tener sexo conmigo.
Infiel con el peor enemigo de mi esposo
Como he visto que les gustó mi relato anterior les seguiré contando como me fui convirtiendo en una mujer infiel, pero primero les pido una disculpa por no haberles podido seguir contando mis aventuras con más frecuencia pues debido a algunos problemas no he tenido el tiempo necesario para seguir escribiéndoles. También quisiera a agradecerles a las personas que me dejaron un comentario en mi relato anterior pues eso me dio más confianza para seguir contándoles mi vida de infidelidades.
Enfermera reprimida y vigilante osado
El reloj marcaba las once cuando Carla firmó el último parte médico. El hospital, a esa hora, parecía suspendido en una calma artificial, jodidamente excitante, como si contuviera la respiración. Tres semanas llevaba en el turno nocturno. Tres semanas sin coincidir con Marcos más que en silencios y puertas