Ana, mi mujer, me ha dejado encima de la mesa una libreta de teléfonos abierta por la letra S. En letras grandes y en rojo, destacándose del resto de nombres y números puede leerse Silvia. Silvia es su psicóloga, lo es desde que poco después de nacer Toni, nuestro primer hijo, ella cogiera una pequeña depresión. Al principio yo no creía demasiado en eso. Pensaba que la psicóloga no iba a solucionar nada y que tan sólo íbamos a estar pagando dinero a cambio de nada. Pero he de reconocer que mi mujer mejoró mucho en poco tiempo y que tras un par de meses volvía a ser la jovial y divertida Ana que me enamoró hace ya 12 años
Infidelidad
La prima de mi novia y compañía
Viernes y Belén pidiendo pija.
Me atosigaba a mensajes de WhatsApp.
Belén “prima”: ¿A qué hora venís?
Belén “prima”: ¿Tenes los huevos bien depilados?
Belén “prima”: ¿Tenes mucha leche toda para mi?
Belén “prima”: ¿Mirá que mi culito está pidiendo pija a gritos!
Se culean a mi novia en una fiesta de cumpleaños
Hola, soy Jeremy, hoy contaré otra historia que habla de mi novia Melissa, el día que fue la zorra de uno de sus amigos en una fiesta de cumpleaños.
Todo comenzó hace unos meses, ella me comentó que quería ir a una fiesta con sus amigas y amigos, a lo que yo dije que fuera sin ningún problema.
El día de la fiesta se puso un vestido de tela plomo apretado, le hacía ver todas sus curvas, resaltaba sus piernas porque era corto y sus tetas se veían muy grandes por un escote muy explícito.
La infidelidad que desató mi mala conciencia
Me llamo Sara, tengo 25 años, y lo que ahora os contaré ocurrió hace unos años. Trataré de explicar una experiencia vivida por mí por si a alguien le puede resultar de ayuda. En nuestra vida, muchas veces hacemos cosas sin pensar y luego, cuando nos entra el miedo y el arrepentimiento no podemos dejar de pensar en lo que hemos hecho. Algo así me ocurrió a mí…
Todo comenzó un fin de semana del mes de julio de hace dos años. Ese sábado celebrábamos la despedida de soltera de Sonia, una de mis mejores amigas, la cual la conozco desde la infancia y juntas hemos compartido estudios, novios y muchas noches de fiesta loca. Al fin parecía que Sonia iba a sentar la cabeza, pero antes de eso le esperaba una última fiesta. Éramos 17 chicas de edades entre 21 y 34 años disfrazadas de enfermera camino hacia el restaurante en un autocar alquilado para la ocasión. En el trayecto brindamos con cava y con chupitos para comenzar a animar la fiesta mientras le gastábamos todo tipo de bromas a la futura novia.
Follando con mi vecino Carlos
Este relato lo escribe mi esposita putita.
Soy una mujer de 30 años, felizmente casada con dos hijas pequeñas, vivimos en Facatativá, soy de 1.75 metros de estatura, blanca, cabello corto color negro azabache, tengo unas tetas medianas 34B muy firmes con pezones rosados grandes para morderlos, unas piernas torneadas y un culo muy apetecible, todos me lo miran al pasar.
Sexualmente soy muy activa, con mi esposo follamos todos los días, comida de chocho o un 69 espectacular, penetración anal y por el chocho en la noche y en la mañana. Mi esposo de 1.8 metros de estatura, 33 años, complexión atlética por naturaleza, cabello negro, tiene un pene de 23 cm, grueso con diámetro de 4.5 cm lleno de venas, me fascina mamárselo, trabaja en Bogotá, debido al alto flujo vehicular por esta vía, se decidió que mi esposo viviría en la capital, los viernes por la noche llega a casa y lunes muy temprano viaja hacia la ciudad y así todas las semanas.
Mi esposa se cogió a nuestro vecino
Que tal a todos, soy nuevo en esto, he estado leyendo muchos relatos y me hicieron ver que no soy un enfermo sexual jaja, bueno les contaré mi relato.
Les describiré a mi esposa primero ya que mi relato es sobre ella, entonces para que se hagan una idea, ella es una mujer guapa, chaparrita de 1.56 aproximadamente, tiene una cara muy finita de piel blanca, bubis ni pequeñas ni grandes, medianas, unos pezones casi rositas y se paran tan rico, una cintura muy marcada, con una cadera acorde a unas piernotas, y lo mejor de lo mejor son sus nalgas grandes, carnudas, paradas como colita de pato que me vuelve loco, ¡desde que la conozco a usado siempre tanga o cacheteros!
Soy Casada y puta
Como ya lo han leído en mis anteriores relatos mi vida se había transformado a partir de lo complaciente que era mi esposo conmigo, mi marido me halagaba constantemente y al mismo tiempo me permitía seguir con Edgar y Julio, mis amantes en turno; durante más de seis meses, ya fuera uno de los dos de mis amantes me visitaban en casa dos veces a la semana y me cogían a su antojo mientras mi marido oculto nos veía y disfrutaba de verme empalada por alguno de ellos y al momento que se marchaban de casa, mi esposo salía de su escondite, me lamía el esperma que escurría de mis entrañas y me penetraba también como ya era nuestra costumbre.