Si alguna persona que lee este relato me viese caminando por la calle llevando a mis hijos a la escuela o comprando en el mercado, ni se detendrían a mirarme, llevo un perfil muy bajo, habría que ser muy buen observador para darse cuenta que debajo de las prendas que utilizo cuando salgo a la calle se mueve un cuerpo que es indirectamente proporcional con mi apariencia externa, menos aún ustedes podrían imaginar lo que esa mujer sería capaz de hacer en circunstancias que están muy lejos de sucederle a un ama de casa apegada a las tareas hogareñas y de perfil sumiso.
Infidelidad
Me cogí al esposo de mi mejor amiga
Cómo ustedes sabrán, hace 3 años operaron a mi esposo, pues como esposa abnegada no podía dejarlo solo y obviamente lo cuide y estuve al pendiente de él.
Estuvo casi un mes de incapacidad, y por obvias razones no podía coger, ni con él ni con nadie ya que lo estaba cuidando como la esposa amorosa que soy.
Pervirtiendo a un matrimonio
Los que hayan leído mis anteriores relatos, recordaran como unos amigos me habían llevado a su casa de campo, donde tuve una aventura, con un negro muy bien dotado que les cuidaba las caballerizas, mientras ellos dormían la siesta, al regresar, fui a comprobar si seguían dormidos, efectivamente lo estaban y desnudos encima de la cama, sentí un fuerte deseo de pervertirlos, y en la siguiente visita que hice con ellos comencé a desarrollar mi plan.
Un breve encuentro entre casados infieles
“Dame una razón para seguir amándonos”. La frase de su esposa aún resuena en su cabeza desde hace días, desde aquella noche, mientras remueve con la guinda el Manhattan que se está tomando en la barra del Dry Martini.
Hotwife, me fui de puta sin avisar
Nos gustaba no planear las cosas, y así fue como sucedió.
Era el día de la entrega y me tocó retirar los materiales sobrantes y pensé que él no estaría presente.
De pronto recibí su mensaje en donde me decía «ábreme estoy abajo», abrí el portón, subimos al departamento y llegó un mensaje del cliente que venía retrasada, tardaba como 40 minutos en llegar.
Más sexo en la Biblioteca
Esta historia sucedió con una compañera de trabajo, fue una situación de “soborno” de parte de ella, puesto que se dio cuenta de todo lo que sucedió la tarde en que estuve con María teniendo sexo aquí en la biblioteca donde trabajo.
Resulta que esta chica llamada Georgina, noto cuando apagué las luces, y sobre todo cuando me encerré con María, ella al día siguiente en que sucedió lo anterior, me saludó de una forma que nunca lo había hecho, y cuando me besó la mejilla, me alcanzó a decir “espero que a mí me toque un buen pedazo de tu tranca eh”, eso me saco inmediatamente de onda.
La enfermera casada
Me dijeron que había una nueva enfermera, “es jovencita, delgada, seria, tranquila y bonita…, pero es casada”. Un rato después llegó, alta, cabello al hombro, simpática y muy tímida. Agradable en general, y con unas nalgas no muy grandes, pero sí atraían la mirada y las ganas.