Hola a todos. Vengo a contarlos algo rico que pasó hace unas semanas. Los pongo en contexto. Desde hace algunos meses mi esposo le empezó a trabajar a una pareja de doctores. Mi esposo empezó a hacer amistad con el doctor, la doctora casi siempre lo acompaña y como yo vendo artesanías de barro y yeso afuera del taller, me empezó a comprar y empezó a hacer amistad conmigo.
Infidelidad
En el transporte público con un desconocido
Hola, soy Raúl. Esta vez les cuento sobre el día que mi novia —hermosa, buenona y siempre caliente— me alcanzó al terminar mi turno matutino para regresar juntos a casa en transporte público.
Brenda llegó con un vestido de algodón, holgado y fresco; abajo solo llevaba un hilo que apenas cubría su deliciosa papaya. Me saludó de forma muy cachonda, pegando todo su cuerpecito al mío; pude sentir sus tetas firmes y su vientre calientito mientras nos dábamos un beso profundo que me dejó sin aire.
Me sucedió a mí en el gimnasio
Era miércoles por la mañana, había regresado de viaje el martes noche y no iría al despacho hasta las 6 de la tarde. Me levanté tarde, Marta, mi mujer, ya había marchado a sus asuntos y no vendría a comer. Teresa (la asistenta) me preparó un plato con un trozo de jamón york, un zumo de naranja y un café largo. Bajé al quiosco a comprar la prensa, la estuve repasando un rato cuando me di cuenta de que eran las 11:45 h. Entonces decidí ir al gimnasio para relajarme en el spa (es un spa grande como una piscina, con burbujas y oleaje), volver a casa, comer y preparar los asuntos de la tarde.
Con mi ex en su casamiento
Pedro y yo estuvimos juntos muchas veces desde que nos conocimos. Eso sucedió hace ya quince años, cuando éramos un par de adolescentes. No fuimos nunca una pareja oficial, pero quizás sea mi ex más importante, aún sin serlo realmente. Es definitivamente la persona que más sensaciones me generó: atracción, lujuria, amor, ternura, enojo, odio, decepción, todas en un eterno e incansable loop.
Una fiesta en casa se convirtió en una infidelidad
Esta historia sucedió hace tres noches al momento de que esto se publique, espero sea de su agrado y cabe recalcar que como todas las historias que les comparto son verdaderas y vividas para no morir con ganas.
Como ustedes ya saben tuve un encuentro sexual con mi cuñada la hermana de Gabriela, esta historia se desarrolla con una visita de mi cuñada, el cuñado de ella y su esposa.
El jefe de mi esposo tiene nueva amante
Soy Camila de 38 años, piel clara, cabello largo y castaño, tetas y culo grande y cintura algo común, a mi esposo le gusta que me mantenga buena así que me ayuda a cuidar mi físico.
Trabajo y de ahí he tenido varias amigas que me han contado sus experiencias sexuales pues siempre he sido muy abierta a ello y entre esas experiencias aquellas con pareja me han contado de su aventuras con otros, el tema de ser infiel me llamo la atención algunas veces pero nunca me atreví a probar por miedo a ser atrapada… Bueno no hasta está ocasión.
Mi historia con una milf
Pocas cosas me rompían más las bolas que ir a las reuniones sociales del colegio de Alana e intercambiar opiniones con los padres de sus compañeras. Todos eran de esa clase media engrupida de zona norte que, por tener un relativo éxito comercial o de negocios, creen que son la raza superior. Supuestos progres que rápidamente llaman a la cana si ven por el barrio a un vagabundo sin hogar que “afea” su entorno o son capaces de apoyar a un presidente si les consigue que su economía mejore un poco, olvidándose que sea misógino, corrupto o poco democrático. Mi señora lo sabía y aceptaba que yo dé la cara, salude un poco y me escape ni bien podía a pasear.