El hermano mayor de mi mejor amiga

El motivo por el cual me encanta ir a la casa de mi mejor amiga Valeria es por su atractivo hermano mayor: José es un chico de cabello dorado y ojos verdes, tiene también barba del mismo color de su cabello, usa gafas negras, es bastante corpulento y tiene 19 años, solo un año más que yo, desde que lo conocí he soñado con perder mi virginidad con él.

Ya he notado las miradas lujuriosas que dirige hacia mis pechos, pero ya lo he decidido, hoy voy a ir a la casa de Val y perderé la virginidad con José.

Dentro de unos minutos… Golpeo la puerta y me abre José, cuando me ve una gran sonrisa adorna su rostro.

-Hola Cele- me dice abriendo los brazos para que lo valla a abrazar

Lo abrazo y apoyo mi cabeza en su pecho.

-Val no está en casa, pero ven pasa igual- dice abriendo por completo la puerta e ingresamos a la casa los dos juntos.

-José, no he venido por Val, estoy aquí por ti, es a ti a quien quiero- no le doy tiempo a responder y me lanzo a su boca

Por la sorpresa el abre los ojos pero después los cierra y me continua con el beso, paramos unos segundos para sonreír y seguir besándonos, estamos felices por eso. Yo le chupo el labio y se lo muerdo un poquito, sé que a él le gusta porque puedo ver que lo está disfrutando.

Cuando nos detenemos yo decido ser directa y le digo.

-Se que es muy rápido, pero quiero dejar de ser virgen ahora mismo y ser tu mujer

-Yo también quiero convertirte en mi mujer, así que esta perfecto- me responde mientras me toca el trasero y me lleva a su habitación.

Cuando ingresamos a la habitación sus manos se apoderan de mi trasero mientras me baja el jean y a su vez me pasa su bonita lengua por todo mi cuello y también me da besos en esa zona.

-¿Puedo morderte un poquito?

-Hacelo

Empieza con mordiscos suaves, sensuales pero de los que más disfruto son las mordidas con mayor intensidad, esas me hacen gemir de deseo y estoy segura que me va a dejar unas bonitas marcas.

-Para que todos sepan que eres mi mujer- me dice en cuanto termina de morder mi cuello.

Luego cuando me saca el sostén hace el mismo trabajo del cuello pero con las tetas, las acaricia, las muerde, las chupa, me escupe mucha saliva y luego me las frota rápidamente para que al final queden super mojadas. Con las estimulaciones del cuello y de las tetas, mi vagina ya se encuentra muy mojada y lista para la penetración. Cuando estamos completamente desnudos me pide que me siente en su cara. Yo lo hago y mi trasero queda bien posicionado.

Él lo agarra con ambas manos y lo abre para ver el agujero de mi ano, se chupa los dedos y finalmente me introduce tres dedos en mi culo, es super delicioso, luego los saca y se los mete en la boca. Me acuesto en la cama y observo su miembro, es muy grande y grueso para mi primera vez, pero es el pene del chico que amo así que eso no importa. El siente mis nervios y me dice.

-Bebe, te hice todas esas estimulaciones para entrar más fácilmente, tu relájate y confía en mi- me da un pequeño beso en los labios y me pregunta:

-¿Estas lista? Si te duele mucho, decime y me voy a detener, lo menos que quiero es lastimarte.

-Estoy lista- separe más las piernas y las eleve, él se puso arriba mío y con una embestida su pene ingreso adentro de mi vagina.

Primero fue un dolor que duro unos minutos, pero fue el más bonito que he sentido en toda mi vida, pues, estoy uniendo mi cuerpo al chico del cual estoy enamorada. Pero cuando el empezó con sus suaves embestidas el dolor fue disminuyendo y empecé a disfrutar del sexo. Hasta le pedí que me diera más fuerte y José lo hizo pero siempre con cuidado porque hace unos minutos yo era virgen. Me la saco de la vagina para preguntarme otra cosa.

-¿Estas dispuesta a hacerlo por atrás?

-Si

-No quiero que te sientas presionada.

-Quiero hacerlo por detrás

-Duele un poquito más- me aviso José

-Pero lo deseo igual- dije y me puse en cuatro parando bien el culo

El me tomo de los pechos y la metió suavemente, pero tenía razón, dolió mucho más que por adelante. Di un grito, pero le dije que estaba bien y que siguiera, el dolor tardo un poco más en irse pero la penetración del trasero fue mucho más rica y deliciosa que la de mi vagina, hasta he gemido más. Finalmente eyaculo dentro de mi culo y en mi rostro. Mire hacia las sábanas y vi que había sangre.

-No te preocupes amor- salió de la cama y volvió con un papel y me limpio la sangre de la vagina.

-Siempre voy a cuidarte, ahora descansa- dijo abrazándome.

-Ahora soy tu mujer.

-Lo eres.

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