Me cogí al novio de mi prima

Creo que todos o todas, al menos la gran mayoría tenemos la clásica prima envidiosa, o de malas vibras, en otros modismos mala leche.

En mi caso si existe, quizás este tipo de comportamiento es medio comprensible cuando estamos en la niñez o adolescencia, pero cuando ya estás a mitad de los treinta y estar de mala onda con una chica de apenas esperando sus diecinueve, bueno eso deja mucho que desear de tu personalidad, autoestima o madurez.

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El club de dominación

Ha pasado un año desde que me apunte a una aplicación de citas para hacer el amor. Al principio me costo dar con la tecla y pasaban semanas hasta conseguir que una chica me aceptase. Luego el procedimiento era bastante rutinario. Un par de bebidas en el bar o cena para dos, algunos cumplidos, muestras de generosidad e invitación a tomar algo en casa.

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Las fotos de Nina – Despedida

Buenas noches, mi nombre es Alejo y para mis amigos y amigas soy El Negro.
Les presento la segunda parte (y última al menos por ahora) de mis encuentros con Nina. Como ya les conté en mi relato anterior esta mujer sufrió desventuras durante su vida para experimentar un cambio brusco desde Diciembre del año pasado hasta hoy.

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El regalo de cumple para mi marido

Hace un tiempo que José (para quien no ha leído nuestros relatos anteriores es mi marido) quiere hacer un trío sea con una chica o un chico, pero no es fácil conseguir con quien hacerlo, somos un matrimonio de quién casi nadie sospecha de nuestra vida sexual. Por lo que no se nos ofrecen para concretar, salvo las parejas y amigos que nos conocen, pero la gran mayoría viven lejos y se nos complica concretar.

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No fui expulsada del paraíso por ser infiel

Es mi intención relatar una experiencia personal, vivida hace ya algunos años, de la cual ya poco me arrepiento, porque siempre he creído que todo tiene su fecha de caducidad y no merece la pena atormentarse por situaciones más o menos desafortunadas que pertenecen al pasado.

En la actualidad soy una mujer felizmente casada, con una familia y una vida asentada, pero cuando tuve este desliz, todavía era muy joven y un poco alocada, en esa edad en la que el sexo contrario parece ejercer una influencia sobrenatural.

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El papá de mi mejor amiga

Cuando tenía 18 años, aproximadamente, mi mejor amiga, a quien llamaremos Regina, hizo una fiesta en su casa. Ella era la amiga que toda chica quiere tener, es divertida, amable, confiable y al ser la única hija del segundo matrimonio de su papá, era consentida.

El señor, Alberto, tenía unos 40 años quizás un par de años más. Alto, tez blanca, pero algo bronceado, pues disfrutaba de salir a correr y hacer ejercicio. No era musculoso, pero tenía unos pectorales firmes y brazos algo marcados por hacer gimnasio. Como buen señor, siempre estaba al pendiente de su princesa.

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