Soy Toni y tengo un apartamento alquilado en el que vivo, con una sola habitación, cocina-comedor y cuarto de baño, en el barrio en donde vive Silvia, mi novia, situado a escasos metros de su casa.
Cuando cumplimos los dieciocho años, ella comenzó a ir a la Universidad y yo conseguí un trabajo de administrativo en una empresa de automoción.
Entonces como ya no dependía del dinero que me giraban mis padres desde mi pueblo, pensó que era el momento de pasarme por la piedra a mi novia que hasta entonces solamente me había permitido tocarla por debajo de la falda, acariciarle las tetas, unos besos con mucha lengua y pasión y pocas cosas más.