Conocí a mi suegro unos tres meses antes de casarme. Mi esposo me llevó a su casa, para presentarme a su familia. Tuvimos un almuerzo agradable y el señor Marcelo me cayó muy bien. Mi suegra no tanto, pero luego nos hicimos buenas amigas.
Me casé. Pasaron unos meses y en el primer verano de casados, mi esposo coordinó con sus papás un viaje a Máncora, una playa al norte de Perú. No me gusta mucho la playa pues me quemo horrible y la piel se me hace puré, pero hay hoteles muy bonitos allí e igual podía bajar al mar muy temprano a la mañana o al final de la tarde.