Siempre he sido un poco fría, mi esposo es un pastor evangélico, y también como yo, poco interesado en el sexo. Hace poco tiempo descubrí que tenía relaciones con algunas jóvenes de la escuela dominical, no me dieron celos y me dio lo mismo. Conozco a mi marido, y sé muy bien que con lo “poco que tiene”, ni diez centímetros, apenas complace a esas jóvenes inexpertas.