Soy Carola, una chica de 20 años, universitaria y que no resalta en la multitud. Digamos que mi cuerpo es normalito, soy delgada, mis tetas no son ni grandes ni pequeñas, tengo un culo manoseable pero tampoco algo que destaque mucho y mi forma es un poco curvilínea. Soy la típica rubia inocente que es hija de padres estrictos y que su única rutina es estudiar para sacar adelante una carrera y tener un trabajo más que decente.
Lésbicos
Las sobrinas de mi marido
Pocos días después de mi inicio en el sexo con mujeres recibí la visita de Alex. Alex es una sobrina de mi marido, roza la treintena y es algo mayor que mis hijas, iba elegantemente vestida, con un precioso vestido que le llevaba un pico por encima de las rodillas y un escote palabra de honor que mostraba un poco de un
Con la dependienta del sex-shop
De vuelta a casa vi un sex shop nuevo que estaba abierto, aparqué el coche y pasé a echar un vistazo. Estaba todo lleno de consoladores, vibradores, cremas lubricantes, un apartado para sadomaso, con esposas, collares, correas para atar a la cama, esposas. Al fondo una puerta que ponía ‘acceso a cabinas’, cosa que llamó mi atención.
Mis cuñadas estrechan relaciones
La siguiente vez que me conecté apareció la imagen del salón de la casa de Mirtha y Tina, que los que sigan mi historia quizás recuerden que eran primas entre ellas, pero además estaban casadas con dos de mis cuñados. Se veía que Tina acababa de llegar, y Mirtha la saludó con un:
-Bienvenida prima, nuestro suegro me ha contado que me visitarías y cuál es nuestra misión.
Mi primera experiencia con una mujer
Hola, voy a contar mi primera experiencia lésbica con una pelirroja sabrosa a la que llamaré Sara, yo soy una mujer casada, mamá de dos pequeños, pero mi secreto oculto es que siempre he tenido deseos de tener sexo con otra mujer.
Para comenzar, debo contar que conocí a esta guapa gracias a mi marido, ya que fue su compañera de trabajo, cierto sábado por la noche, él la invitó a nuestra casa, ya que no había transporte hacia su lugar de residencia por lo cual yo accedí, no vi ninguna intención sexual, todo normal.
Mi amiga lesbiana y su novia
Nunca pensé que el mensaje de Anita esa noche me cambiaría tanto las cosas.
“Che, ¿qué hacés esta noche? Euge y yo estamos tomando algo. Si te pintan unas birras, venite…”
Nada fuera de lo normal. Habíamos salido los tres varias veces. Euge, su novia, era intensa, de mirada filosa y sonrisa pícara. Siempre me había parecido increíble. Morena, tatuada, con ese aire desafiante que te hace dudar si querés hablarle o que te hable ella primero. Sabía que era lesbiana de toda la vida, pero cada vez que me miraba más de la cuenta, me costaba no imaginar cosas.
Follada por mi mejor amiga
Era una tarde de otoño y Cintia y yo habíamos quedado para hacer una noche de chicas en su casa, llevábamos años haciéndolas, nos ponemos mascarillas, hablábamos de chicos y veíamos alguna película.
Mientras preparaba la mochila con la ropa y todo lo que iba a llevar a su casa recibí un mensaje de mi amiga que decía “¿qué te parece si nos ponemos nuestros mejores conjuntos de lencería para la fiesta? Así además nos podemos hacer fotos”.