Hace ya algún tiempo, en uno de mis viajes por distintas ciudades del país, estaba paseando por la zona centro de la ciudad de Toluca, en el Estado de México, durante mi recorrido en esa zona centro, me di cuenta de un edificio que tenia anunciado, que contaba con servicio de alberca y baños de vapor, por lo que atraído por la curiosidad, decidí entrar al edificio, al llegar a la entrada, leo los servicios que tenían, que era alberca solamente, vapor individual, sauna, alberca con sauna, vapor general y vapor general con alberca, por lo que opte por esta última opción.
Gays
El negro que me destrozó todo
Pasé los días esperando al abogado quien no llegó, tampoco lo llamé pues deseaba que él tome la iniciativa; un día entrando al internet encontré a Manuel un moreno que vivía por el aeropuerto quien me invitó ir a su casa, salí rumbo a la dirección señalada, era una casa de tres pisos muy hermosa, donde toqué el timbre y salió; era moreno alto cuerpo atlético, de unos 50 años quien me hizo pasar y me invitó de su almuerzo que había preparado.
Inseguridades con mi novio
Como ya les he contado llevo mucho tiempo con mi novio, poco más de 12 años, en este tiempo he reafirmado mi rol femenino, ese lado femenino que me tocó ocultar durante las épocas de secundaria.
Este rol ya no tuve que ocultarlo más cuando conocí a mi novio, él es totalmente activo, es el hombre más inteligente que conozco, sabe de matemáticas sabe de computadores y sabe tocar guitarra, él trabaja en el área financiera de una multinacional.
Conocerlo a él fue lo mejor que me pudo pasar por qué pude aceptar mi rol femenino, con el perdí la vergüenza de usar tangas y de afeitarme mis zonas íntimas como la zona del ano y las nalgas.
Amantes en un motel
Entramos apresuradamente al motel, tanto porque amenazaba una lluvia como la urgencia que nos empujaba a estar juntos. Una campanilla ruidosa y chillona anunció que llegábamos. Un hombre viejo nos recibió desde detrás de una vidriera.
Con voz apagada y algo somnoliento nos informó –Se paga por adelantado, por veinticuatro horas–. Pagamos y volvió a decirnos –Cabaña 24, al fondo, en la luz verde… –Nos entregó una llave atada a una tabla lo suficientemente grande como para no llevársela al irse los clientes.
Le saco la leche en mi auto al vigilante de mi edificio
Esta noche vengo a contarles del segundo encuentro que tuve con “don Beni”, quien es vigilante en el edificio donde vivo.
Si han seguido la historia, sabrán que hace algunas semanas lo convencí para cogerme en el cuarto de servicio.
Pues bien, después de ese encuentro placentero, las cosas siguieron dándose de manera casual. Él siguió comportándose igual de amable que siempre y también yo correspondí a esa cordialidad con coqueteos sutiles y atenciones espontáneas, como invitarle un desayuno o un café.
Dejo que mi mujer me penetre por el culo
Me llamo Carlos Almeida y os voy a contar cómo tuve esta primera experiencia de putas gay en la que dejé que mi mujer me penetrara el culo por primera vez. Y terminé teniendo un sensacional orgasmo haciendo sexo anal con ella.
Mi esposa dijo que quería cumplir una fantasía sexual porque un día la dejé tener sexo con otro hombre delante de mí. Ella tenía esta fantasía sexual y yo decidí dejarla, pero también tendría que cumplir una fantasía mía. Y le pedí que se comprara un pene de goma y que me penetrara el culo caliente y sin adornos, porque quería sentir el placer de que alguien me penetrara el culo.
Los amigos del viejo del sex shop
A la mañana llegaron los amigos del viejo para culearme, convirtiéndome en la putita de ellos. Por fin el viejo del sex shop Conseguiría lo que tanto anhelaba, convertirme en su putita ganando un poco de dinero, ofreciéndome a sus amigos.
La noche anterior el vecino se fue después de haberme culiado bien culiado junto con el viejo, nos fuimos a dormir, al día siguiente desperté un poco dolorido y cansado, me levanté y fui al baño, ya eran casi las ocho de la mañana, cuando volví al cuarto el viejo seguía acostado. Ven, me dijo, acuéstate aquí a mi lado. Desnudo como estaba me acosté junto a él, nos besamos en la boca, metió su lengua en ella mientras buscaba con sus manos mis pezones, comenzando a pellizcarlos, a la vez que me decía: