Follada por mi mejor amiga

Era una tarde de otoño y Cintia y yo habíamos quedado para hacer una noche de chicas en su casa, llevábamos años haciéndolas, nos ponemos mascarillas, hablábamos de chicos y veíamos alguna película.

Mientras preparaba la mochila con la ropa y todo lo que iba a llevar a su casa recibí un mensaje de mi amiga que decía “¿qué te parece si nos ponemos nuestros mejores conjuntos de lencería para la fiesta? Así además nos podemos hacer fotos”.

Cintia y yo nos contábamos todo, con quien nos habíamos acostado, nuestras fantasías y todo lo que os podíais imaginar, así que no me extrañó su propuesta, le respondí al instante indicando que aceptaba el plan. Metí un conjunto de lencería negro el cual venía con unas cadenas, esposas y antifaz y por alguna extraña razón también las metí. Cuando ya estaba preparada cogí el coche y fui en dirección a la casa de mi amiga.

Cuando aparque recibí un mensaje de ella, era una foto de esas que solo se pueden ver una vez, cuando la abrí me quedé impactada, era ella estaba con su conjunto lencero ya puesto enfrente de un espejo sentada y con las piernas abiertas, la boca se me hizo agua y no pude evitar que mis ojos se dirigieran a su entrepierna, nunca me había sentido así con ella, pero esa foto despertó algo en mí.

Cuando entré en su casa todo estaba decorado con velas, mis canciones favoritas de fondo y pizza encima de la mesa. Me quité el vestido que llevaba y dejé ver mi conjunto, Cintia abrió la boca, le había gustado. Nos pusimos a cenar y a hablar como siempre, y cuando llegó el postre pusimos una película y comimos helado, en uno de esos momentos me manché cerca del labio.

-Tía tienes un poco de helado aquí. -Dijo Cintia señalando mi mancha.

Traté de limpiarme pero no acertaba así que se acercó y con su dedo limpió el rastro de helado, mi corazón empezó a ir cada vez más rápido y mi mirada se posó en sus labios y después en sus tetas que eran de un tamaño medio pero que siempre me habían parecido perfectas.

-¿También tengo una mancha? -dijo al darse cuenta de que le miraba.

-No, no. -Traté de disimular y seguimos viendo la película.

Ya eran las 12 de la noche y decidimos jugar a un juego de confesiones, empezamos con cosas más calmadas pero la cosa empezó a subir de tono.

-¿Alguna vez has fantaseado con hacerlo disfrazada?

-Sí. -Respondí yo.- ¿Alguna vez has tenido ganas de hacerlo con una chica?

-Obvio, ¿Quién no? ¿Te has masturbado viendo porno lésbico?

-Sí, muchas veces, ¿Cuál es tu posición favorita?

-Si es con un tío a 4, si es con una chica 69, ¿eres sumisa?

-Sí prefiero ser sumisa antes que dominante. ¿Cuál fue tu mejor experiencia sexual? -pregunté intentando saber un poco más acerca de sus gustos sexuales.

Fue con una chica, la conocí en la universidad y me ayudaba con la tarea y una tarde se quedó más tarde de lo habitual y empezó a llover, le invité a dormir a mi casa y dormimos juntas, entonces estábamos tan cerca que yo sentía muchísimo calor y fui a sacar la mano de las sábanas y rocé sus tetas, ella no se quejó y dejé la mano ahí, me miró y nos besamos y después de eso empezó la mejor sesión de sexo de mi vida, nadie me ha comido el coño como ella, y sus dedos, dios mío hacían magia.

-Joder que envidia. -La verdad que escuchando su historia me puse muy cachonda y quería haber sido yo la que le hacía sentir eso.

-¿Por qué te da envidia?

-No sé, parece que fue increíble y ninguno de mis ligues ha sido tan increíble.

-Te falta probar con una tía, las pollas están bien para un rato pero una tía que sepa que hacer es lo mejor. Bueno dejemos este juego y hagámonos fotos.

Nos pusimos de pie y empezamos a hacernos fotos sexis la una a la otra, cambiábamos de posición, en uno de esos momentos le propuse hacernos una foto juntas en la que yo usaría el antifaz y las esposas y ella haría como que me besaba.

Me tumbé en la cama y ella se colocó encima de mí, me puso las esposas y las manos quedaron atadas por encima de mi cabeza, me puso el antifaz y todos mis sentidos se agudizaron, sentía mucho calor, mi corazón iba a mil por hora, estar atada, con ella encima estaba siendo demasiado, quería que eso no fuese solo un juego sino que estuviese pasando de verdad y que me fuese a follar ahí mismo.

Entonces sentí sus labios húmedos besando mi abdomen, mi piel se erizó y mis pezones se pusieron duros. Mis bragas estaban muy húmedas y yo no dejaba de sentir el tacto de sus labios. El sonido de las fotos se dejó de escuchar por un momento y entonces noté como me besaba el cuello. Yo pensaba que seguíamos con la sesión de fotos hasta que se acercó a mi oído y me dijo:

-Estate quieta y pórtate bien, voy a follarte como nunca lo han hecho y créeme que esto va a superar cualquier expectativa.

Cuando terminó de decirlo sentí como me abría las piernas y su mano apartaba el tanga hacia un lado para poder introducir sus dedos dentro de mi. Empezó despacio, con movimientos suaves hasta que volvió a acercarse a mi oído.

-No no, cariño, no voy a ser tan buena. Has estado calentándome toda la noche y ahora te voy a enseñar por qué jugar conmigo es mala idea.

Solté un gemido y ella empezó a acelerar el ritmo, tenía dentro tres dedos y aun así quería más, empecé a moverme pidiendo más y ella aumentaba cada vez más la velocidad siendo más dura, noté como agarraba mi cuello fuertemente y poco después noté como me escupía en la boca. Yo estaba atada, no podía moverme, estaba a su entera disposición y eso era lo que más me gustaba.

Poco después empezó a comerme el coño, lo hizo de una manera cariñosa pero apasionada, se notaba que sabía lo que hacía, sabia donde tocar y donde lamer, todo esto mientras jugaba con mis tetas. Después de un rato me quitó las esposas y el antifaz, se tumbó en la cama y empecé a besarla, fui bajando por todo su cuerpo hasta llegar al clítoris donde estuve un buen rato besando, lamiendo y mordiendo, la estaba haciendo gemir, era música para mis oídos, gemía fuerte y gritaba mi nombre.

Se corrió y un squirt salió directo a mi cara, me lancé sobre su coño húmedo y volví a comerlo de nuevo, estaba temblando, parecía ella la sumisa ahora mismo. Entonces se levantó me empujó y me puse a cuatro, ella sacó un vibrador y lo introdujo en mi coño mientras iba jugando conmigo en esa posición.

Ella tenía una gran variedad de juguetes, yo agarré unas bolas chinas, unas pinzas para pezones y un dildo, ambas empezamos a hacerle una mamada a la polla de plástico mientras dentro de mí sentía una gran vibración que me iba a hacer correr de un momento a otro.

Me puso encima de ella y empezamos a movernos al unísono, nuestros clítoris se acariciaban y nos hacían volvernos locas, estábamos sudadas, con nuestros fluidos por toda la cama, varios squirt mojaron las sábanas y nuestros cuerpos.

Por último, volvimos a agarrar el dildo y empezamos a masturbarnos con él, Cintia se lo metía por el culo mientras yo le comía el coño, después ella lo introducía dentro de mí mientras me tiraba del pelo, me llamaba puta y me ahogaba de esa manera no pude aguantar mucho y poco después me corrí, quedando exhausta y empapada.

Fue la mejor follada de mi vida, no sabía que Cintia podía hacerme gozar de esa manera, aun hoy cada vez que lo recuerdo no puedo evitar masturbarme pensando en esa vez y en lo rico que follamos.

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