No dejaba pasar noche sin recordar lo que había pasado entre uno de los mejores amigos de mi esposo y yo. Me asombraba al pensar lo diferente que era él a mi esposo no solo físicamente y sin embargo sentía que me atraía profundamente con su magnetismo sexual y a la vez mental pues éramos afines intelectualmente. Estaba en todas estas divagaciones acostada en mi cama mientras al lado dormía mi esposo, él se volteó en la cama en ese momento y yo sentí un estremecimiento al volver a la realidad.