Con el chico de la limpieza

A Mara de 28 años, una mujer atractiva, seductora y muy sexy le encantaba enseñar su cuerpo, pues, lo tenía hermoso.

Su cintura era pequeña, sus muslos eran perfectos, su piel blanca y suave, sus tetas bien redondas y de buen tamaño y un trasero super firme y envidiable.

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Trío sorpresa con mi vecina

Una experiencia real. Mi nombre es Yeye, soy rubia y aunque chaparrita, tengo una figura sexi. Vivo en un departamento dentro de un conjunto habitacional. Lo que contaré pasó hace ocho años, en aquel momento recién había rebasado los 40, siendo una madura con ciertas experiencias pero nada como lo que les contaré.

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Noche de año nuevo enfundado

La habitación se encontraba envuelta en una penumbra seductora, iluminada solo por el resplandor intermitente de las luces de la ciudad que se filtraban a través de las cortinas pesadas. El aire olía a cuero pulido y a un sutil aroma de vainilla de las velas que ardían en las mesitas de noche, la cama, amplia y cubierta con sábanas de látex negro que brillaban bajo la tenue luz, era el centro de aquel santuario privado.

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Otro semental para mi novia

Ya he hablado de Eduard en otros relatos, como algunos ya saben él es un amigo que por cosas del destino, mi novia y yo abrimos nuestra relacion para darle cabida a él. Actualmente Eduard ya no está viviendo en la misma ciudad que yó pero mantenemos buena comunicación después de todo lo pasado. Ya hace más de un año que nos había presentado a su primo JeanCarlos, joven, futbolero pero digamos también mal influenciado, con su combito de amigos que fuman marihuana.

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Satisfacer los deseos de mi novia

Siempre he sido un hombre seguro de mí mismo, no solo por mi estatura o mi físico, sino por mi forma de ver el mundo. Ana, mi novia, era mi opuesto: morena, intensa, con curvas impactantes y una curiosidad que nunca intentaba ocultar. Desde el principio de nuestra relación, habló abiertamente de su atracción por las mujeres, y un nombre surgía con frecuencia: Juliana.

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Le juego al sancho con mi vecina casada

Cuando vivía en el anterior departamento (en el mismo edificio en el que también vivía muy crush Verito), conocí a una chica casada que vive en el departamento de abajo. Vive con su esposo y calculaba que ella no tenía más de 30 años de edad. Me gustaba mucho la morra; morenita, de 1.60 m, aproximadamente, cintura angosta y nalgona.

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