En el Uber

Pues una vez, iba yo a un bar, muy arregladita por cierto… Ya sabes mini falda, escote tacones altos, maquillada, perfumada, joyitas, pedí un Uber.

-Mar… verdad?- pregunta el conductor 5 minutos después.

-Así es! Soy yo!

El tráfico de un viernes por la noche de quincena… Pfftt! El caso es que el taxista me ofreció un cigarrillo porque iba a fumar el mientras arribábamos, acepte.

Marlboro rojos, mhm! No de mis favoritos pero… bueno!

Gracias!

Me siento mirada, inspeccionada por el retrovisor, terminé ese cigarrillo y saqué uno de los míos, Pall Mall xtras 100… mucho mejor! Reviento la capsulita saborizante mordiéndola, mirándolo en el espejo, solo un segundo, después entrecierro los ojos. Benditas pestañas postizas.

Le pedí fuego sabedora que al tipo le atraigo… medí mis posibilidades y me dije:

«De ligar en el bar a estar con este que ya me ligué y… que parece le atraemos las fumadoras… pues!”

Me arremolino en el asiento, calando profundamente del cigarrillo, mirando mis uñas largas.

-“Uno después de otro eh?- me comenta

No le doy una mirada, me hago la interesante atisbando por la ventanilla, me aseguro que mi escote muestre lo estrictamente necesario

-Se me antojó… otro

-Usted, muy bien! -sonríe, como complacido.

Charlando descubrí ese gusto del tipo, que bueno era feo, panzón peroooo se veía limpio, para no hacerte el cuento largo resultó además fetichista de zapatillas, en una epifanía le ofrecí mi entaconado pie para acariciar, mientras yo, fumaba indolente.

-Solo no te estrelles! -le sugerí, aunque realmente pensaba:

-Me excita que fumes , lo haces muy… no sé! Muy sexi… me gusta como tus labios rojos succionan tu cigarrillo… -me dijo muy prendido, masajeando mi pantorrilla

Imaginaba a ese taxista que se transforma en hombre-tigre dominante y que reinaba en su selva de conocimientos eróticos poseyéndome como salvaje, ya me vi!

En un motel barato…

No sé porque me gustan los moteles… siempre los entiendo como el lugar perfecto para la intimidad clandestina, y por ello peligrosa y muy atrayente para mí…

Me gustaría me llevara a uno económico, cutre, de esos como de película de los setentas, donde las cortinas son muy gruesas y ahuladas, que hasta pesan…

De esos que tienen espejos grandes por todos lados, si tiene espejos en el techo, eso sería genial!

Porque soy un tanto narcisista y pues me gusta mirarme en plena acción…ya sabes es como si estuviéramos en una peli porno de bajo presupuesto.

Claro! Yo puedo ser tu… Porn star si sabes como… guiarme al placer.

De esos hoteluchos de poca monta, todos alfombrados como que quieren que no suenen los tacones de una o yo no sé…

Pienso que tanta alfombra aumenta la cautela y el sigilo, como que aportan ese elemento mental de shhh! No hagas ruido! Que nos puede… Descubrir mi pareja!” Y esa sensación me eriza la piel…

No sé porque asocio toda esa cautela y silencio de los hoteles, con el rozar mis pezones sobre de la lencería de satín que me gusta llevar.

Pero si mientras nos acercamos a la habitación, nos damos de besos así llenos de pasión y deseo, bien sonoros, tipo robados y si me metes mano por todos lados uy! Nene! Ya sabes, en los elevadores, escaleras, pasillos y hasta desde el mismo estacionamiento me pone mi kitty a remojarse!

Porque sabrás que me enloquece usar lencería en este tipo de citas…

¿Y… a ti te agrada que la mujer la use?

Estoy tan loca que tengo varios juegos y conjuntitos que no uso ni de pedo con mi marido. El aburrido ese!

De hecho la lencería más sexi que tengo, la más cara, proviene de regalitos que me han dado…

Esa solo es para este tipo de… ”ocasiones especiales”, solo así la uso gustosa.

Imaginarnos ya en el motel… un largo y blanco cigarrillo sin encender en mi mano… Me acerco a ti y preguntarte… ”¿Me das… fuego?”

Qué opinas? Te hice imaginar todo el preludio… No es así? Que tanto evocaste papi?

Me gustaría que lleguemos bien prevenidos ok? Y ya surtidos de las bebidas, cigarrillos, lubricantes y preservativos… hacer esas compras en un Oxxo o farmacia, siempre es algo que disfruto, de nuevo… ni idea de porque, pero me gusta.

Y justo cuando estoy a punto de decirle que paremos en el Oxxo…

Me doy cuenta que mi Uber jamás llegó.

La pila de mi teléfono se había descargado!

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