Me follé por dinero con el papá de mi novio

Soy una cazafortunas y me follé al papá de mi novio por dinero. Voy a empezar este cuento erótico confesando que soy realmente una cazafortunas porque quiero ser rica y no depender de ningún hombre para mantenerme. Es por eso que comencé a salir con un nerd lleno de dinero, de hecho, su padre está lleno de dinero y, por cierto, un anciano muy agradable.

Solo tengo 20 años y estoy saliendo con un friki de la universidad. Es todo heterosexual y muy malo en el sexo. No puede durar ni 10 minutos y ya se disfruta. Y luego no puede seguir porque dice que está cansado y lo disfrutó mucho. Y cada vez que necesito estar terminando el trabajo yo mismo. O voy a la casa de uno de sus amigos y follo un poco más.

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Soy una puta y me encanta follar con mi jefe después del trabajo

Hoy les voy a contar una historia que tengo desde hace como un año con mi jefe. Trabajo en una tienda de ropa y mi jefe es un viejo muy travieso, tiene 55 años y le encanta follar una ninfetinha, no importa el precio, paga y come. Y conmigo no fue diferente, de hecho fue por un tiempo, él siempre me elogiaba, trataba de poner su mano en mi trasero y nunca lo dejé, porque soy casada y madre de 1 niño.

Así que un día no pude resistirme, me hizo una oferta que no pude rechazar. Dijo que se estaba volviendo loco, porque se pasó todo el día pensando en comerme y en lo grande y delicioso que era mi trasero. Así que me ofreció 5 mil dólares de inmediato. Estaba loco de lujuria cuando vi todo ese dinero. Así que no había forma de evitarlo, realmente estaba buscando un poco de dinero extra y no iba a perder esta oportunidad, porque soy una pequeña perra y porque mi esposo también me engaña tan a menudo como sé.

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Que no se entere tu madre

Andrea tenía 16 años cuando Stella y yo nos fuimos a vivir juntos en una casa de un barrio cerrado por las afueras de Buenos Aires. Estaba terminando el colegio y pensaba estudiar medicina, como yo. Stella no es médica, pero trabaja como recepcionista en una clínica. Ahí nos conocimos hace diez años y hace seis que vivimos juntos.

Andrea ahora tiene 22 años y le falta uno para recibirse y empezar con la residencia. Hizo una carrera ejemplar, con un promedio de 9 y una dedicación envidiable. Ni yo, que era bastante estudioso, le había dedicado tanto tiempo a los libros. Era muchísimo más alta que Stella, medía 1.75, tenía las piernas largas y unos muslos torneados perfectos, como de revisa de moda. Tenía los pómulos ampulosos y una boca carnosa que cuando se pintaba los labios la convertían en una fruta prohibida.

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