Después de varios años de mucho encierro por trabajar desde casa, decidí empezar a entrenar.
Con los meses y de charla en charla, recibía indirectas del entrenador y que en principio me sentía muy “señora” para entrar en este tipo de juegos porque los veía como parte de su protocolo anti aburrimiento con la mayoría… La verdad no es que yo tuviera algo especial. Yo soy bajita, de treinta y pocos, de piel blanca, cabello oscuro, caderas anchas y buena carnita en el trasero, robusta y pues con el entrenamiento se iban acomodando las carnes jaja.