Mi nombre es Karen, mujer casada de 39 años, blanquita, alta y de cuerpo ejercitado, mis pechos crecieron desde que tuve a mis hijas, por lo que hacen un muy buen juego con mis pompis.
Vivo en una pequeña zona residencial de mi ciudad y pasó la mayor parte del día sola, o con mis hijas ya que mi marido se la pasa trabajando.