Una deliciosa tarde con mi maestro

Ambos teníamos invitación a una ponencia en un centro de convenciones, pediste que pasara por ti, para no llevar dos carros, el trayecto fue divertido íbamos platicando todo muy tranquilo.

Al llegar al evento nos dijeron que ya no podíamos acceder pues el cupo estaba lleno, cómo ambos teníamos autorización de estar fuera decidimos ir a dar una vuelta, no teníamos un rumbo fijo a donde ir simplemente manejé lejos de Í, nos bajamos en una tienda compramos botanas y un refresco, tomamos camino

 

nuevamente y de repente dijiste “para aquí”, pasaba gente alrededor estaban cerca unas escuelas, era cerca de la entrada de un fraccionamiento, comimos nuestra botana nos tomamos el fresco, platicamos un rato y de repente hubo silencio a no escucharte hablar volteé a verte.

Sin decir una palabra, solo con la mirada me indicaste que mirara hacia abajo, ya tenías la verga de fuera, wow, tenía un tamaño sorprendente, un grosor espectacular, un color y un olor agradable, sin pensarlo me incliné hacia ti y la introduje en mi boca, fue una sensación única, maravillosa.

Fue delicioso, poco a poco incrementaba la velocidad, la excitación, la adrenalina de saber que estábamos en un lugar donde estaba pasando gente se escuchaban voces cerca, al ver que pasaba alguien solo decías no te muevas y tratabas de taparme la cabeza con tus manos, no podía dejar de mamar tu verga riquísima, dure mucho tiempo mamándote la verga, lamiéndola dándole mordiditas, después de un rato solo dijiste “para” no quisiste vaciarte en mi boca, me incorporé, te tranquilizaste, poco a poco regresamos a la calma, te aseaste, seguimos platicando comimos las botanas y después de un rato nos fuimos de ahí.

Te fui a dejar a la entrada a tu trabajo, el lugar estaba solitario, poco alumbrado, platicamos un poco sobre lo que sentimos, después esa platica nos calentó y de nuevo sacaste tu verga, en cuanto la vi me lancé a ella la metí a mi boca comencé a mamarla rápido con ansiedad, pediste que lo hiciera más despacio que lo disfrutara, pero no podía, quería volver a disfrutarla, en cuanto la metí a mi boca llego al fondo, sentía como rozaba mi campanilla, por momentos me provocaba náuseas, seguí mamándola.

Fue genial, sorprendente, nunca pensé que pudiera pasar eso, que la verga te durara tanto tiempo firme, gruesa, dispuesta, fue espectacular, lo que siempre había deseado se estaba realizando “mamársela a mi maestro” ese hombre al que admiré por mucho tiempo, wow genial; nuevamente no quisiste terminar en mi boca, el motivo no me lo explicaste pero fue genial, nos aseamos, vimos el reloj y el tiempo estaba en nuestra contra, debías entrar a tu trabajo y yo regresar a mi casa.

Gracias maestro, fue una tarde deliciosa.

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