El jefe manda, mi novia feliz

Les contaré lo que nos pasó a mi esposa Priscilla y a mí, soy Fernando, en el tiempo de la historia yo tenía 21 años y mi esposa 20, ambos mexicanos, norteños.

Priscilla con su cuerpo delgado, de 1.50 metros era una chica que llamaba la atención, delgada, pero con su culito y tetitas delicadas, su cabello negro y largo hasta la espalda me volvía loco; yo delgado de 1.74 metros y con cuerpo de hacer ejercicio, éramos una pareja feliz, en ese tiempo aún novios.

Tanto a ella y a mi nos encanta ser morbosos, calentarnos y hacer travesuras. Como trabajábamos dando soporte a empresas en una consultoría, conocíamos gente de varios lugares, entre ellos a un grupo de ingenieros de una empresa automotriz, ellos eran los amigos perfectos para salir de fiesta.

Habíamos quedado en salir un sábado, ir a un lugar de baile y tomar, nos dimos cuenta que el jefe del área de mantenimiento nos estaba escuchando, así que decidimos invitarlo, aunque no a todos les parecía buena idea tomar con él, pues era algo especial, era un señor joven llamado Roberto, con sus 46 años era relajado pero escrupuloso.

Roberto siempre platicaba con Pri y conmigo, y notaba que siempre era algo coqueto con mi mujer, a veces entre juegos en la abrazaba, pero Pri me decía que sentía como le arrimaba su paquete, pues Roberto mide 1.80, moreno, cuerpo fuerte, incluso fantaseamos en que él la quería coger.

El sábado en el lugar al que fuimos, estábamos los inges, unos con sus esposas o novias, Pri y yo, el jefe llegó algo tarde, y se colocó en las dos mesas altas en las que estábamos alrededor de 8 personas. La noche avanzo pidiendo cubetas de cerveza y bailando, Pri me pedía bailar así que fuimos a la pista, yo algo caliente por la bebida al comencé a besar y medio fajar en la pista.

Yo llevaba mi pantalón de mezclilla y camisa ligera, Priscilla por su parte, llevaba una minifalda apretada negra y una blusa de tirantes color verde que parecía de ceda, sin sostén por lo que se le notaban sus pequeños pezones como dos bolitas en la blusa que por su brillo llamaba la atención.

Ya para las 12 de la noche, todos estábamos entonados, pero aun así se mantenía un poco de respeto con el jefe Roberto, quien sostenía su cerveza entre las piernas sentado en la silla alta pegada a la pared, el lugar estaba oscuro por lo que se veía cada que las luces de la pista se movían.

Pri se sentó en la silla de un lado de Roberto y yo en la otra, dejándola en medio, así que comenzamos a platicar, pero por el ruido nos teníamos que acercar. Yo abrazaba a Priscilla por la espalda acercándola a mi, Roberto nos miraba y se acercaba mucho a mi mujer, y pude notar que sus ojos de vez en cuando miraban el escote que permitía ver las pequeñas siluetas de los pechos.

A las 2 de la mañana, los compañeros se empezaron a retirar, nos quedamos solo una pareja, Roberto y nosotros. Priscilla ya algo ebria, se me recargaba para apoyarse y me pedía besos constantemente, entendí que ya estaba caliente, así que pensé en irnos a casa a disfrutar antes de que el alcohol la dejara desarmada.

La pareja antes de irse se fue a bailar a la pista, les dije que los alcanzaríamos, pero nos quedamos bailando en el pequeño espacio entre las mesas, yo algo caliente pasaba mis manos por las nalguitas de mi mujer, que por lo bajita me hacía encorvar un poco, Roberto platicaba algo pero no le escuchaba así que bailando con Pri me acerqué para escuchar y eso hizo que ella quedara entre las piernas del jefe y yo.

Roberto me pidió bailar con Pri y le dije que no había problema, ella le puso su brazo en el hombro y le dio la mano, él la tomó para bailar una canción norteña, con su brazo la acercó a él, pero por su gran tamaño casi cargaba a mi entonces novia. Ella se dejaba mover a su antojo.

Un rato después, la pareja regresó con una cubeta, los 5 estábamos tomando muy ambientados, Roberto no tanto, pero fingía estar igual que nosotros de borrachos, cuando me di cuenta, Pri estaba sentada en la orilla de la silla alta, sus muslos casi descubiertos por la pequeña falda, dejaban ver de repente un poco del triángulo lila de su tanga que llevaba, aunque eso no fue lo que me llamó la atención.

Cuando enfoqué mi vista, la mano de Roberto estaba sobando las nalguitas de mi novia, ella sentada erguida bailando y tomando una cerveza no hacía gestos, pero su mano me apretaba mi mano como en señal de “mira lo que está pasando”. El cabrón 26 años mayor que ella sabía lo que hacía, pues justo estaba bajando despacio el cierre trasero de la falda, lo que hizo que Pri se levantara de un salto y se me recargara alejándose un poco de él.

Yo estaba enojado, excitado y con el corazón latiendo tan fuerte que sentía cada latido en mi garganta, sudaba como loco, le pregunté a Pri si quería irse, pero ella solo me miró con ojos de cachorro, pedía a gritos que la tomara ahí mismo, le pregunte al oído si estaba todo bien, ella dijo que si, le dije si se animaría a jugar con Roberto y solo me dijo “es que es muy guapo y esta fuertote” lo cual me hizo saber que lo deseaba.

Comenzamos a bailar yo empujaba un poco a mi novia hacia Roberto, se la estaba ofreciendo, el seguía sentado pero su rodilla la pegaba a las nalgas de mi mujer, nuevamente por la oscuridad, noté que el se había acercado a Pri y pasaba su mano por sus nalgas, su dedo índice trataba de meterse por el cierre que seguía abierto, ella se movía.

Yo la seguí empujando y noté que en la oscuridad, el cabrón de Roberto ya le estaba pasando la mano por las nalgas y sus dedos se metían por la parte de atrás de las piernas, acariciando sus nalgas que estaban libres por la tanga lila que portaba esa noche, el cabrón se apretaba su erección con la botella de cerveza que sostenía con la otra mano.

Priscilla le pidió ir al baño a la amiga, así que fueron, un momento después Roberto dijo que también iría, yo sabía que el cabrón intentaría algo, así que le pedí al amigo ir por otra cubeta a la barra y me fui detrás de Roberto, pero dejando un espacio de tiempo.

Noté que la amiga ya venía de vuelta y le pregunté por Pri, pero me dijo que aún no salía, yo le dije que la esperaría y ella se fue. El pasillo a los balos era largo y oscuro, solo al final se notaba la luz que escapaba debajo de las puertas, cuando me acerqué noté a Roberto, tenía a Pri recargada en la pared, ella algo borracha solo se reía, el con su tamaño y sus manos apoyadas en la pared no la dejaba pasar, pero haciéndose el gracioso le arrimaba el bulto a mi novia.

Roberto le olía el cabello y justo la iba a besar cuando fingí no verlos y pregunté ¿Pri eres tú?, ambos se retiraron y ella me tomó de la mano, los 3 nos encaminamos a la mesa, la pareja ya nos esperaba y nos dijo que ya no le vendieron la cubeta pues ya era casi hora de cerrar.

La pareja se marchó y nosotros nos despedimos de Roberto para tomar un taxi, pero él se ofreció a llevarnos en su camioneta, aceptamos y en el camino nos propuso seguir “celebrando”, Pri y yo sabíamos a donde iba con todo eso, pero el morbo y nuestra conexión nos hizo decir que aceptábamos.

Roberto nos llevó a un motel que era una especie de departamentos, eran grandes y tenían jacuzzi, él dijo que podíamos ir ahí porque en su casa su esposa no nos dejaría disfrutar del alcohol, nosotros fingimos que no sabíamos sus intenciones.

Tras pedir una botella de vodka, comenzamos a brindar, Roberto le daba a beber a Pri directamente del pico de la botella y nos reíamos, hasta que un tragó calló sobre la blusa de Pri, ella dijo que se quedaría la marca, Roberto pronto le dijo -pues quítatela, ¿verdad? – como esperando que yo le dijera que sí.

Yo me reí y le dije “pues si”, Priscilla se río pero dijo que no porque no tenía sostén debajo, Roberto se paró y le pasó una toalla de baño y le dijo, pues te tapas, ella me miró y yo le asentí con la cabeza, ella se quitó la blusa tapando sus pequeñas pero deliciosas tetitas, y poniéndose la toalla enfrente, usándola como escudo, pero tras un rato se le olvidaba y dejaba ver un poco de lo redondo de sus senos.

Roberto se quitó los zapatos y le dijo que bailáramos, yo tomé a Pri, la pegué a mí y le retiré la toalla, no dejaba que sus pezones se vieran pues estaba su pecho con mi pecho, cuando volteamos de nuevo, Roberto estaba solo en bóxer, nos sorprendimos, pero se adelantó diciendo, hay que ponernos cómodos y así tu novia no se siente tan incómoda.

Nosotros nos miramos, yo me reí, y entonces comenzó todo, Roberto sentado en la cama con sus bóxeres negros y una tremenda erección nos comenzó a dar órdenes.

Roberto: Bésense

Yo comencé a besar a Pri, su cuerpo pequeño temblaba un poco y a la vez era liviano por su estado de alcohol, ella me respondió con un beso largo.

Roberto: tócale las nalgas

Comencé a tocar y acariciar sus nalgas, levanté la diminuta falda dejando ver su culito, redondito y levantado como un pequeño durazno, el aroma de su humedad me hizo saber lo excitada que estaba.

Roberto: quítale la falda, anda que se prenda

Le desabroché la falda, la bajé un poco y sola calló al suelo, Pri dejaba ver su pequeño torso y sus nalguitas, el hilo y el triángulo lila estaban ahí mostrando el contraste con la piel aperlada de mi mujer y su cabello largo jugaba en su espalda. El jefe ya se estaba sobando su erección sobre el bóxer.

Roberto: dale una vuelta

Tomé de la mano a Pri, y aunque ambos estábamos con el corazón latiendo a 1000, ella con su otra mano se tapó sus senos y giró.

Roberto: quítale la ropa a tu novio

Priscilla no supo que hacer, Roberto que ya estaba desnudo y con su cuerpo grande y alto se acercó a nosotros, con la botella, se la colocó en la boca a Pri y con la otra mano le sostuvo la cabeza, ella no tuvo de otra que tomar un gran trago, luego el me pasó la botella a mi para otro trago; el pene largo y grueso de Roberto estaba rosando el cuerpo de mi mujer.

Roberto se inclinó y con gran facilidad cargó a Priscilla, se veía muy pequeña en sus brazos, yo miré, él la sentó en la cama y me habló, “ven a darle un beso a tu novia, anda”. Me acerqué y me senté del otro lado, ella estaba temblando no se si de miedo o excitación, yo la comencé a besar, pero no cerré los ojos, ella sí. Mientras la besaba, Roberto comenzó a pasar sus grandes manos por el cuerpo de mi novia.

Roberto apretaba los pequeños pezones y los tocaba, hasta que en un subir y bajar, su mano derecha llegó a la tanga de mi novia, le abrió las piernas y sobre la tanga le comenzó a frotar con sus dedos, ella comenzó a gemir, – estas muy mojada – le dijo él, ella estaba roja y muy caliente, yo le dije que así era ella, solo se rio.

Son tan jóvenes, quiero enseñarles a que disfruten, nos dijo. – ¿me permiten enseñarles? – ambos dijimos que si; Roberto comenzó a besar a Priscilla, metió sus dedos por debajo de la tanga y despacio la retiró para abrirse paso a su pequeña conchita depilada, sacó sus dedos brillosos del líquido que salía de mi novia, y luego se los metió en la boca y probó sus jugos, la tumbó en la cama y colocando sus piernas abiertas al aire comenzó a oler su entre pierna.

Su lengua reconocía cada espacio hasta llegar a los labios de la pequeña conchita de mi novia, ella gemía de placer con su respiración acelerada, yo solo veía y me masturbaba, Roberto me dijo que metiera mi verga en la boca de Pri, así lo hice,

Tras un rato de comerse a mi mujer allá abajo, se levantó y me dijo – ¿le das tu primero por ser el novio, o me dejas los honores? -, miré a mi novia ella estaba demasiado excitada no miraba y además se veía algo mareada por el alcohol, le dije a Roberto que yo, él se quitó y yo me acerqué, y despacio empecé a tratar de clavarla, pero estaba mareado, Roberto se rio, y dijo, parecen nuevos, ya deben saber coger.

Me dejé caer sobre Pri y ella gritó muy fuerte, Roberto solo se sonrió y le puso el dedo en su boca, luego se puso de rodillas y colocó su verga en la cara de mi novia, despacio la puso entre sus labios hasta que con su mano sujetó la cabeza de ella y metió la verga, se veía enorme en la pequeña boca de mi novia, Roberto levantaba la cabeza y me decía “se la come muy rico, su lengua sabe jugar muy bien”, mientras acariciaba los pezones de Pri.

Tras un rato, se levantó y me pidió dejarlo coger a mi mujer, yo le dije que si, él la tomó y la cargó de frente a él, le comenzó a comer la boca muy agresivamente por lo excitado, y cuando le comenté que usara condón solo respondió “no me gustan esas madres”, y se escupió en la mano, mojó su verga y despacio se la metió a mi novia, ella estaba sujetándose de él con sus manos y sus piernas abrazando la cintura, él la subía y bajaba con facilidad, le comía su boca, el cuello, sus manos apretaban sus nalgas y su verga entraba y salía a placer del cuerpo de mi novia.

Yo miraba masturbándome, Roberto se acercó a la cama y se dejó caer de espaldas, y apretó a Pri muy fuerte, apoyó los pies en la cama, acomodó las piernas de mi novia sobre sus piernas y abriendo las nalgas de Pri comenzó a clavarla muy rápido y duro, ella no paraba de gritar, hasta pidió que parata pero el no hizo caso, parecía excitarse más.

-Métesela por el culo –me dijo, yo no supe que hacer, me repitió lo mismo, yo fui y escupí en el culo abierto por las manos del jefe, y al intentar, Priscilla gritó que no con algo de dolor, yo le pedí que parara, el dejó de clavarla, pero la dejó sobre su pecho. Deja que te parta el culo, te va a gustar, le dijo, y le comenté que nunca lo habíamos intentado.

Roberto se levantó puso a Pri en 4 y le dio una nalgada, ensalivó su pene y despacio empezó a meterlo por el culito de Pri, ella trataba de hacerse para adelante, pero él la sostenía muy fuerte y por su tamaño no se podía zafar.

Roberto no insistió, pero la tumbó boca arriba y me dijo que le metiera la verga en la boca a mi novia, ella estiró el brazo y me acercó a ella tomando mi verga, comenzó a mamar delicioso, mientras el jefe comenzó a meterle la verga en su conchita que se veía bastante roja por la fricción, las piernas de Pri estaban sobre los hombros de señor y él besaba sus pies muy excitado, que mientras sudaba a chorros se veía de color rojo de su cara y hombros.

Yo estaba tan excitado que me comencé a venir aventando la leche en la boca de Pri, ella abría la boca y Roberto le dijo “tomate la leche, pásatela” y ella así lo hico, Roberto estaba demasiado excitado, en una embestida, sacó su verga, y aventó la leche en el vientre de mi novia, varios chorros hicieron que manchas blancas cubrieran su vientre y piernas. Con el sudo su conchita quedo glaseada de semen, Roberto no dejaba de retozar como aminal.

Sin embargo, tras aventar el último chorro, con su mano juntó algo de leche y se la puso en la boca, “prueba la mía” y ella chupo cada gota de los dedos de Roberto, el volvió a meter la verga en la conchita de mi mujer, esa espuma blanca y líquido que se había acumulado, salía en cada embestida que le daba, así lo hico cada vez con más intensidad, haciendo círculos con el pene dentro, cada circulo hacía gritar a mi novia muy fuerte.

Yo solo miraba el espectáculo, estaba perplejo, hasta que Roberto salió de mi mujer y sujetando la verga apunto la conchita abierta y llena de líquido brillante y semen, aventó unos tres chorros sobre la vagina que quedó completamente cubierta y llena de semen.

Se tiró en la cama y solo nos dijo, – van a necesitar más clases -, se rio y abrazó a mi mujer tocando sus pezones.

Roberto se bañó y luego nosotros, nos pidió guardar el secreto y nos llevó a nuestra casa cerca de las 7 de la mañana, Priscilla y yo estábamos entre enojados, asustados pero sobre todo excitados, al día siguiente fui a comprar pastilla para Pri y el lunes vimos a Roberto en su papel de jefe serio y solo nos saludaba pero su sonrisa nos hacía recordar todo el morbo que vivimos.

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