Calentando al taxista

Hola, el día de hoy te cuento un relato que me sucedió hace algunos años atrás.

En ese tiempo tenía aproximadamente 24 años, siempre he sido bajita de estatura, tetas medianas pero con pezones muy marcados y aureolas algo oscuras, con un culo que atraía más de una vista.

En esta ocasión había salido de fiesta con amigos y al terminar pedí servicio de transporte en una plataforma, el ambiente había sido tranquilo en la fiesta, pero yo suelo ser una chica muy caliente y en esta ocasión pensé en irme a quitar las ganas a mi casa, con algunos juguetes sexuales, sin embargo la noche mejoro, cuando llegó el taxista me subí en la parte trasera del auto, durante el traslado el conductor comenzó a hacerme plática, yo algo caliente pensé ¿Por qué no quitarme las ganas con él? Ese día me había puesto una falda entallada, tanga, una blusa sexi que dejaba ver mis pechos y marcaba mis pezones, no me había puesto bra, de hecho no me encanta usarlo, y un saquito ligero.

Poco a poco la plática comenzó a tomar más confianza, el conductor era un hombre llenito, barbón y agradable de los 45 años no pasaba.

Yo trate de cambiar la plática a algo más, ¿Que calor hace aquí, no cree? O solo soy yo quien lo siente?

Conductor: Si gusta pongo aire acondicionado señorita para que esté más cómoda.

Dann: No se preocupe, me quitaré el saco, aunque quede muy descubierta, espero no le moleste.

Conductor: Para nada, al contrario, solo espero que no le moleste que en momentos la vea por el espejo, es usted muy guapa.

Dann: Agradezco su cumplido y no me molesta para nada, creo que salí algo acalorada de esa fiesta, no sé qué tipo de calentura, buena o mala, quizás porque así siento todo el cuerpo.

Yo intentando hacerle el comentario en doble sentido.

C: Con lo joven que es usted y lo guapa, que lástima que no le quitarán esa calentura.

D: No siempre hay chicos aventados y hoy no tuve suerte porque igual ninguno me interesó.

Cuando llegamos a un alto abrí mis piernas para que pudiera observarme y baje un poco mi blusa, dejando expuesto mi pezón, que sobresalía.

C: Señorita su blusa, me está poniendo muy caliente el verla así.

D: Disculpe, creo que con los baches se ha bajado un poco, siento como rebotan mis senos.

C: He visto como rebotan sus senos, y disculpe pero siento el pene muy duro, me está calentando bastante. ¿Quiere venir al asiento de adelante?

Enseguida se orilló y cambie de asiento sin dudarlo dos veces.

D: Listo, estoy aquí para que me observe más de cerca.

El conductor mi miro, miro mis pechos y piernas, observo todo mi cuerpo, y luego tocó su verga y continuo manejando.

C: Que rico le rebotan sus tetas, y no puedo dejar de ver sus pezones duros señorita.

D: Yo veo su bulto, se ve grande. Y lleve mi mano a su bulto, lo masajeé mientras el conducía.

C: Señorita ¿Me dejaría tocarla?

D: No lo hace porque no quiere, abrí mis piernas, subí más mi falda, y me recargue en el asiento.

El conductor busco un lugar con poca luz y comenzó a tocarme; metió sus manos entre mis piernas, sintiendo la humedad que humedecía mi tanga, luego mis senos por arriba de la blusa, y decidimos irnos al asiento trasero.

C: Que mojada está, que rico.

Yo me quite la falda, abrí mis piernas para él y con una mano masajeaba su pene. El abrió su pantalón, lo bajo y yo seguía tocándolo ahora por encima de su bóxer. Tomo mis senos y los estrujó por encima de mi blusa, jugando con ellos, después me tomo del cuello y puso mi espalda recargada en él, beso mi cuello, me quitó la blusa y comenzó a jalar mis pezones, metió sus dedos en mi boca y volvió a jalar mis pezones, está vez a modo de que rebotaran, mientras escuchaba en mi oído lo excitado que estaba.

C: Que vieja tan rica, me tienes la verga a punto de estallar, quiero penetrarte una y otra vez.

D: Siento tu bulto, duro y rico, tócame me gusta.

Comenzó a bajar su mano, jalo mi tanga metiéndola entre mis labios, una y otra vez, después la hizo a un lado y metió sus dedos, sintió mi humedad y luego llevó sus dedos a su boca.

C: Que rica sabes, tetona.

Con una mano jalaba mi pezón y con la otra tocaba mi clítoris y metia sus dedos lo más que podía.

Me quite la tanga, y volteé hacia él para bajar su bóxer y mamar de su verga.

Mame su verga suavemente y luego más rápido, el gemía de placer y empujaba mi cabeza para meter su verga hasta el fondo de mi garganta, toque sus huevos y golpeé suavemente su verga en mis tetas, coloque su verga entre mis tetas y apreté mientras subía y bajaba esa verga gruesa y grande, escupí para que resbalara más y luego seguí mamando, hasta que mi pidió parar para no venirse todavía.

C: Acuéstate tetona, quiero probar tus jugos. Me recosté en el asiento y abrí mis piernas, él empezó a lamer mi vagina mojada y yo tocaba mis tetas, pues siempre me han dado mucho placer, luego abrí mis labios vaginales para que lamiera más y más, mientras lamia empecé a masturbar mi clítoris, sentía su lengua dentro de mí.

C: Así pezonuda, tócate, me excitas mucho.

El conductor se sentó en el asiento, a un lado de mi para seguir observándome, yo recostada hacia lo que pedía, estaba muy caliente.

C: Mastúrbate ricura, tócate, me pones muy duro.

Yo me tocaba, estrujaba mis tetas, y tocaba mi clítoris, una y otra vez, movía mi cuerpo como si me estuviera penetrando y gemía para él. El conductor masturbaba su enorme pene, metía en ratos sus dedos a mi vagina, los humedecía y me daba a probar mis ricos jugos, en ratos tocaba alguna de mis tetas, fue excitante ver cómo ambos nos masturbamos, yo tuve algunos orgasmos y mis piernas temblaron para él.

C: Ponte en cuatro ricura, te voy a penetrar, ya no aguanto más sin meterte la verga. Se colocó un condón.

Me puse en cuatro, sentí como su pene entraba en mí, sentía como movía esa verga gruesa y grande dentro de mí, se movía muy rico, mis senos rebotaban mientras me penetraba, yo jalaba mis pezones mientras me cogía.

Cambiamos, se sentó y me pidió cabalgarlo, me acomode sobre él, justo entre los dos asientos delanteros, así que lo monte y me agache para abrirle mi culo y que pudiera ver mi ano, moví mis nalgas para él y me dio nalgadas, no quería que terminará.

C: Voltéate, quiero probar tus tetas mientras cabalgas.

Lo seguí cabalgando mientras le exponía mis senos, los chupo delicioso, jugo con ellos y yo me movía cada vez más rápido, mis tetas rebotaban cuando nos las tenía en su boca, yo estaba a punto de llegar al orgasmo, llegué y escurrí mucho líquido, saque su verga de mí y luego volví a meterla para seguirlo cabalgando.

C: Que rico, que rico. Te corres increíble.

Lo volví a cabalgar y él se corrió enseguida.

C: ¡Ah, me voy a venir!

Se vino y mientras lo hacía mordía mi pezón, yo volví a mojar todo, como rios que salían de mi, mis piernas temblaban pero lo vivido fue delicioso, tanto que a veces me masturbo pensando en ese día. Esa noche fue muy placentera para mí, está de más mencionar que el viaje lo pague de otra forma, y aunque ya no me he topado con ese conductor, pues al poco tiempo me mudé de ahí, creo que tuvimos una muy buena experiencia, si me lo encontrará yo repetiría.

Espero que mi relato sea de tu agrado, que te existe mucho, si es así déjame tus comentarios, me gustaría leerte y saber lo que provoque en ti con esta aventura, para dejar otras más.

Deja un comentario